Pinocho de Guillermo del Toro
Durante el apogeo del régimen fascista en la Italia de Benito Mussolini, el país se ve envuelto en un clima de tensión, propaganda y nacionalismo, mientras sus ciudadanos se enfrentan a los efectos de un sistema autoritario. En este contexto, se desarrolla una historia fantástica sobre un niño de madera, creado por la magia y lleno de sueños, que lucha por cumplir con las expectativas de su padre. Esta narración no solo pone de manifiesto la lucha personal y emocional de un ser que desea ser reconocido y amado, sino también refleja una sociedad marcada por la opresión y el autoritarismo, donde la individualidad se ve constantemente cuestionada.
El niño de madera, resucitado por un hechizo misterioso, es un ser dotado de vida pero que no tiene las características de los niños comunes. Su existencia está marcada por su naturaleza artificial, lo que lo convierte en un ser diferente y, por ende, objeto de incomprensión y rechazo por parte de aquellos que lo rodean. A pesar de ser un niño de madera, este personaje tiene sueños, deseos y miedos como cualquier ser humano. Su mayor anhelo es ser aceptado por su padre, un hombre que, por su parte, se ve atrapado en las rígidas expectativas sociales impuestas por el régimen fascista y que no sabe cómo lidiar con la inusual naturaleza de su hijo.
El niño lucha por encontrar su lugar en un mundo que no está preparado para aceptar su diferencia, mientras que su padre, atrapado en un mar de contradicciones, busca una forma de ser un buen progenitor sin saber cómo manejar la situación. La historia explora la relación entre padre e hijo, mostrando cómo las expectativas y las presiones sociales pueden afectar la manera en que las personas se relacionan entre sí. A través de este relato, se plantea una reflexión sobre el concepto de identidad y el esfuerzo por ser aceptado en un contexto que no siempre permite la autenticidad.
Además, el cuento ofrece una mirada crítica a la Italia de Mussolini, mostrando cómo el régimen fascista moldeaba no solo las estructuras políticas y sociales, sino también las relaciones familiares y personales. En este sentido, la figura del niño de madera no es solo un símbolo de la lucha por la aceptación, sino también un reflejo de las tensiones y luchas internas que vivieron aquellos que intentaban adaptarse a una realidad cada vez más controlada y deshumanizada.
Director: Guillermo del Toro, Mark Gustafson
Género: Animación, Drama, Fantasía
Actores: Alfie Tempest, Anthea Greco, Ariana Molkara, Benjamin Valic, Burn Gorman, Cate Blanchett, Christoph Waltz, David Bradley, Ewan McGregor, Finn Wolfhard, Francesca Fanti, Gregory Mann